sábado, 16 de enero de 2010

El asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht

El asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Hubo una vez una revolución en Alemania
David Arrabalí-Mundo Obrero 09
La noche del 15 de enero de 1919 en Berlín, fue detenida Rosa Luxemburgo: una mujer indefensa con cabellos grises, demacrada y exhausta. Una mujer mayor, que aparentaba mucho más de los 48 años que tenía.
Uno de los soldados que la rodeaban, le obligó a seguir a empujones, y la multitud burlona y llena de odio que se agolpaba en el vestíbulo del Hotel Eden le saludó con insultos. Ella alzó su frente ante la multitud y miró a los soldados y a los huéspedes del hotel que se mofaban de ella con sus ojos negros y orgullosos. Y aquellos hombres en sus uniformes desiguales, soldados de la nueva unidad de las tropas de asalto, se sintieron ofendidos por la mirada desdeñosa y casi compasiva de Rosa Luxemburgo, "la rosa roja", "la judía".
Le insultaron: "Rosita, ahí viene la vieja puta". Ellos odiaban todo lo que esta mujer había representado en Alemania durante dos décadas: la firme creencia en la idea del socialismo, el feminismo, el antimilitarismo y la oposición a la guerra, que ellos habían perdido en noviembre de 1918. En los días previos los soldados habían aplastado el levantamiento de trabajadores en Berlín. Ahora ellos eran los amos. Y Rosa les había desafiado en su último artículo:
«¡El orden reina en Berlín! ¡Ah! ¡Estúpidos e insensatos verdugos! No os dais cuenta de que vuestro orden está levantado sobre arena. La revolución se erguirá mañana con su victoria y el terror asomará en vuestros rostros al oírle anunciar con todas sus trompetas: ¡Yo fui, yo soy, yo seré!».
La empujaron y golpearon. Rosa se levantó. Para entonces casi habían alcanzado la puerta trasera del hotel. Fuera esperaba un coche lleno de soldados, quienes, según le habían comunicado, la conducirían a la prisión. Pero uno de los soldados se fue hacia ella levantando su arma y le golpeó en la cabeza con la culata. Ella cayó al suelo. El soldado le propinó un segundo golpe en la sien.
El hombre se llamaba Runge. El rostro de Rosa Luxemburgo chorreaba sangre. Runge obedecía órdenes cuando golpeó a Rosa Luxemburgo. Poco antes él había derribado a Karl Liebknecht con la culata de su fusil. También a él le habían arrastrado por el vestíbulo del Hotel Eden.
Los soldados levantaron el cuerpo de Rosa. La sangre brotaba de su boca y nariz. La llevaron al vehículo. Sentaron a Rosa entre los dos soldados en el asiento de atrás. Hacía poco que el coche había arrancado cuando le dispararon un tiro a quemarropa. Se pudo escuchar en el hotel.
La noche del 15 de enero de 1919 los hombres del cuerpo de asalto asesinaron a Rosa Luxemburgo. Arrojaron su cadáver desde un puente al canal. Al día siguiente todo Berlín sabía ya que la mujer que en los últimos veinte años había desafiado a todos los poderosos y que había cautivado a los asistentes de innumerables asambleas, estaba muerta. Mientras se buscaba su cadáver, un Bertold Brecht de 21 años escribía:
La Rosa roja ahora también ha desaparecido.
Dónde se encuentra es desconocido.
Porque ella a los pobres la verdad ha dicho
Los ricos del mundo la han extinguido.
Pocos meses después, el 31 de mayo de 1919, se encontró el cuerpo de una mujer junto a una esclusa del canal. Se podía reconocer los guantes de Rosa Luxemburgo, parte de su vestido, un pendiente de oro. Pero la cara era irreconocible, ya que el cuerpo hacía tiempo que estaba podrido. Fue identificada y se le enterró el 13 de junio.
En el año 1962, 43 años después de su muerte, el Gobierno Federal alemán declaró que su asesinato había sido una "ejecución acorde con la ley marcial". Hace sólo nueve años que una investigación oficial concluyó que las tropas de asalto, que habían recibido órdenes y dinero de los gobernantes socialdemócratas, fueron los autores materiales de su muerte y la de Karl Liebknecht.

lunes, 11 de enero de 2010

volveeerr.... sólo si quieres

Escribo desde la barra de un bar español, regentado por Bangladeshíes en Austria, en Viena.
He paseado por las calles del distrito 19 y sólo he visto bares semivacíos con rescoldos de soledades en todo tipo de suntuosidades. Las mismas que dejé atrás invadiendo mi Medina de Málaga. Ya no sigue la Taberna Cinco Bolas al pie de la Torre Mudéjar de la que fue una de las cuatro mezquitas de antes de la sangrienta cristianización. Los Capuchinos pudieron bien ser monjes guerreros y su campamento en el sitio a la Málaga nazarí asentarse en huertas de las afueras al norte del Cementerio que esconde el obelisco de la Merced. Capuchinos que nombran calles, barrios y vidas de ciudades otras. En Cádiz, Sevilla, Granada, Viena y América Latina. En América Latina me dice uno que en los barrios de San José de Costa Rica la inseguridad la causan los extranjeros: colombianos, venezolanos... En las cercanas elecciones para la sustitución de Oscar Arias un candidato anuncia en vallas: "Expulsaré a los extranjeros delincuentes". No se refiere a las trasnacionales del plátano como Chiquita o Dole, por ejemplo. En la Ciudad de Málaga un amigo ha sido apresado. Se llama Leo. Tuve la suerte de pasar una navidad con él. En una casa emblemática de esa difusa frontera entre Pedregalejo y Bellavista que son los Baños del Carmen. Una casa que siempre admiré desde el autobús porque tenía una exhuberante floristería, y una escalera hacia arriba. Arriba y arriba, la que ha de ir al Cerro de San Telmo. Lugar secreto entre tantos de nuestra ciudad trimilenaria. Como el otro barrio de Conde Ureña. Otro señor de la conquista aquella. Acampado hace cinco siglos en los arrabales de la joya costera de la cima del Islam: Granada. Las Calles de Conde Ureña tienen jazmines, silencio, estrellas. Todo un secreto. Allí vive un yanki que conozco, con su hijo y su compañera malagueña. Aunque sea ciudadano de la metropolí necesita un permiso de residencia. Un permiso de trabajo. El paro en España y el "mercado de trabajo" con la potestad nuestra de permitir a quién de los no españoles, y de las no españolas, el acceder a él. Un mundo con continentes, mares y fronteras. Continentes arriba y continentes abajo. Fronteras alambradas. Nuestro pan y el pan que falta. Y los siglos, y las historias calladas. Tengo un tio abuelo o bisabuelo o algo de eso que escapó a Filipinas. Argentina generaciones después nos envía a Leo. Esa persona que duerme ahora al otro lado de la puerta de metal que bajo una bandera roja y gualda atrapa a doscientas nacionalidades y tonalidades de colores, de tristezas y de esperanzas. Era un Cuartel. Después, finalmente, un cuartel abandonado. En sus alrededores arraiga el movimiento vecinal y asociativo. Desde la transición pendiente que piden que el lugar sea empleado para usos culturales, sociales, deportivos, vecinales. Es una parcela inmensa. Estratégica, militar. Es por eso que lo tenemos en nuestro actuar. Queremos recuperar lo que fue el Cuartel de Capuchinos, liberarlo de su uso siniestro actual, al igual que queremos liberar el antiguo Cuartel de Segalerva, sanar lo siglos de mal karma. O al menos parar su reloj. Dos okupas nuestros fueron "metíos p'adentro" y apaleados hace unos años. Al que era argentino/italiano lo intentaron expulsar. La presión, nuestra presión, la que tenemos y ejercemos, estuvo ahí. Modestamente, como ahora. Hubo un tiempo en el que decenas de bicicletas gritábamos a Málaga a pecho descubierto "No Somos Muchos, pero Somos Pocos". Nada peor que un yin o un yan sin su mota de contrario. Como la arena en el engranaje representamos una gran importancia. Aún no sé si en esa ampliación incuestionada del Aeropuerto Picasso hay construyéndose uin campo de concentración como aquellos de por estas tierras. Matthausen anda por aquí, por Austria. No me atrevo a visitarlo. En el continente africano hay paises en guerra. ¿Quién me asegura que las personas que son deportadas no son enviadas a esas "duchas" de "el trabajo os hará libres"? Francia salvó el culo por quienes se jugaban el tipo. Así también el Franquismo "cuéntame". ¿De veras Málaga quiere expulsar gente?
Si acaso miremos a nuestro Occidente. A nuestros delitos urbanísticos, arrasamientos. Expulsemos comportamientos. Pero no nos digan que nos amenazan las identidades argentinas, marroquíes, ecuatorianas. Málaga es eso. Desde antes del tiempo. Lo somos y así lo defendemos. ¡Libertad para Leo!

¡Caigan los muros de Capuchinos!

¡Justicia, Tierra, Agua, Pan!

Desde aquí lejos,

Salva E

lunes, 21 de diciembre de 2009

Mi primera inmersión con el Alvin #4575

17 de Diciembre de 2009

por Salvador Espada




Lo primero que me sorprendió es que en el Alvin no hay asientos. Siempre me lo había imaginado como el puente de las naves espaciales tipo Enterprise de Star Trek. En vez de eso te sientas (más bien te tumbas) en el suelo, sobre algunas almohadas. El piloto tiene una caja pequeña sobre la que se sienta en una especie de posición de yoga. Está muy ocupado y concentrado durante todo el descenso y el tiempo en el fondo.



Pero volvamos al principio. Por la mañana temprano cuando me levanté mi principal preocupación era el ir al servicio (fui tres veces) para intentar no tener que ir una vez en el sumergible. Es muy importante elegir la vestimenta adecuada. Nada de cinturón, ni de anillos, ni reloj. Nada debe arañar los cristales de las ventanas en caso de contacto accidental.

Al entrar en el sumergible me asustó la sensación de haber tocado algunos interruptores con el pie al bajar por la escalerilla. La inmersión fue una cadena tan intensa de acciones por parte del piloto que no me atreví a decir ni mu.

Durante el tiempo del descenso intenté familiarizarme con la cámara de fotos digital, y descubrí que casi no puedo hacer fotos bien enfocadas o que no estén movidas. Lo cual empeora una vez estamos en el fondo.

Allí soy uno de los dos observadores. Como dijo Bruce en la reunión preparatoria, somos parte de los sensores del Alvin.

La columna de agua está oscura y no tenemos luces durante el descenso. Finalmente alcanzamos el fondo. Ando ocupado en encontrar la mejor posición para poder escribir en el registro de la inmersión a la vez que miro por la ventanilla e incluso tomo fotos.

Localizo mi primer objetivo, una gamba naranja de ojos brillantes, a la que tiro fotos repetidamente sin muy buenos resultados. Por alguna razón las fotoso salen movidas, desenfocadas, ¡o ambas cosas!

Tengo también el control de una cámara de video externa que es grabada. Así que jugueteo con los controles hasta que me familiarizo con ellos. Hay uno que la mueve de arriba a abajo y de izquierda a derecha, y otro para hacer zoom. Es fácil perderse con la posición de la cámara y no saber a dónde estás apuntando, así que lo mejor es moverla hacia abajo y hacia la izquierda hasta encontrar la canasta.



He de decir que me lo pasé muy bien con la cámara de video externa. Perseguí a cangrejos e incluso me lo hice de manera que pude grabar a un pez acercándome y alejándome con el zoom mientras se movía.

De manera que aquí estoy en el fondo del océano y los tres que estamos aquí abajo tenemos tareas que realizar. Recogemos y colocamos cosas. Y antes de eso hemos de encontrar las cosas y los lugares.

No se ve mucho. Sólo tres ventanillas y alrededor nuestro paredes de roca con extrañas formas y patrones. Nuestro piloto Mark nos lleva hasta el lugar deseado, una antigua mancha de hidrotermalismo conocida como Sketchy. Una vez que estamos allí Monika parece un poco decepcionada. El hidrotermalismo ha cesado después de la erupción de 2006 y todo está muerto. Las esponjas y trampas para bebés que queríamos colocar allí tendremos que llevarlas a otros lugares.

La siguiente parada es en otra fuente hidrotermal conocida como P-Vent. Durante el recorrido desde una fuente a otra hemos de estar muy atentos y atentas a través de las ventanillas, buscando "marcas" que son tapas flotantes de cubos etiquetadas con números o letras, colocadas a veces por otra gente, o si tenemos suerte, puede que sean las nuestras.

Se parece totalmente a un videojuego.



Detectamos las nuestras y comenzaron nuestras tareas. Los brazos del Alvin son fuertes, pero solo tienen cuatro dedos. Monika quería una roca con gusanos tubícolas, pero la caja donde tenía que colocarse era más pequeña que las rocas que Mark conseguía atrapar. Intentó e intento romperlas hasta que finalmente pilló una que se ajustaba a la caja.

Las otras dos tareas fueron medir temperaturas y colocar nuevas esponjas y trampas para bebés.

Estuvimos cinco horas haciendo esto. Monika y yo nos comimos nuestros bocadillos y las chocolatinas durante este rato. Mark no comió hasta que todo estaba terminado satisfactoriamente y subíamos hacia la superficie.

Durante el ascenso recordé que debe haber una cierta profundidad cerca de la superficie donde la temperatura sube bruscamente. Así que Monika y yo observamos y registramos la temperatura cada 50 m en los últimos 400 m, para atrapar a la "termoclina". Al final pude comprobar que realmente existe y no es algo que solo escuchas a los profesores y las profesoras en las clases o que está escrito en los libros. Ese día, en el pequeño punto del Océano Pacífico donde me sumergí, a 38 m de profundidad estaba la termoclina.



martes, 8 de diciembre de 2009

En respuesta a una postura contraria a la existencia de un cambio climático antropogénico

(comentario en http://diariorc.com/miercoles/64-impostura-mediatica/1617-consenso-climatico.html)

Estimado Carlos,

tal y como yo lo veo la preocupación por que la actividad humana esté cambiando los sistemas de mantenimiento de la vida en el planeta viene ya de antiguo y no ha sido un proceso de arriba a abajo sino desde la base. Los movimientos ecologistas estuvieron varias décadas (1950s, 60s, 70s, ...) alertando de que la tala de árboles, la quema de combustibles fósiles, el vertido de sustancias xenobióticas y todo un triste glosario de comportamientos que hemos desarrollado como civilización, podían pasarnos factura.

Comparto contigo el rechazo a las posturas doctrinarias. Creo que no ha de hacerse dogma de fe de nada, o al menos de nada científico. Galileo vino a traer un método científico que luchara contra la fe precisamente: Mendeleiev tituló su libro (creo recordar) "El químico escéptico".

Pero por otra parte, aun no dándolo como demostrado, la cuestión del cambio climático, incluso a modo de hipótesis, es bastante preocupante. La ciudad de Nueva Orleans fue devastada por un huracán que no tenía precedentes, por ejemplo. Estoy trabajando como técnico en un Departamento de Biología Marina. Escucho en algunas de las conferencias mencionar un proceso nuevo al que llaman "Acidificación de los Océanos" según el cual, a base de que el aumento de dióxido de carbono se contagie al mar, se pueden acabar disolviendo los carbonatos que forman los corales y las conchas de los moluscos.

En esa misma cumbre de Río de 1992 se acuñó el Principio de Precaución. Imagina que vas en un bote hinchable por mitad del océano y has traido en tu equipaje tus patines de patinaje sobre hielo de cuchillas bien afiladas. Puede que nunca hallas probado a patinar sobre una superficie hinchable, pero si crees que la precaución puede ser pertinente, creo que es una analogía sobre nuestra situación planetaria.

Como debatí contigo en Facebook, no importa tanto la incertidumbre en que el actual conocimiento científico occidental pueda estar inmersa (que es mucha, la física por ejemplo no se aclara con la cantidad de materia del universo, de ahí a peor con sus disciplinas hermanas en "inferiores" grados de "desarrollo" o "dureza" epistemológica). Los estudios sobre el Ciclo del Carbono en el Planeta son recientes, llevan décadas tan sólo indagándose, y son tareas como explicas bien complejas. Vale que se les llena la boca de mil formas de pedir dinero, a nuestr@s insignes académic@s. Pero creo que por negar una postura de afirmación sobre el cambio climático o el calientamiento global, te alineas con otra postura dogmática. ¿Eres también escéptico con los datos que esgrimes a modo de evidencia contra la hipótesis de un orígen antrópico para "aparente" deriva climática global?

Por otra parte no entiendo cuando en otras entradas en Facebook planteas que el IPCC, la ONU y demás actores en todo esto están confabulados con oscuros poderes de las corporaciones transnacionales. Tengo más bien una percepción en contrario. Las corporaciones trasnacionales en tanto que pretenden seguir exprimiendo la vaca de los combustibles fósiles andan promoviendo posturas contrarias a la hipótesis del calentamiento global de origen antropogénico.
En fin, que por otra parte sigo viendo muy interesante el hecho mismo de debatir.

Recibe un cordial saludo,

Salvador Espada Hinojosa

Respuesta a un comentario en "Público"

Para "No entiendo a Gaspar Llamazares | 08-12-2009 13:26:23":

La buena mujer hace una huelga de hambre, que es un método no violento activo de presión política. Quiere volver a su tierra, que acumula décadas de ocupación militar y en donde Naciones Unidas recetó una salida que no se aplica. El texto que propone Moratinos le pide que cese su medio de presión, la huelga de hambre, concretamente en el ennegrillado: "con las actividades políticas que estime convenientes, pero (aquí->)sin poner en riesgo su salud o su vida(<-aquí)". Moratinos, Zapatero, España y la Unión Europea nos estamos viendo retratad@s. Seguimos jugando al Risk. ¡Pobre civilización inmadura!

http://www.publico.es/espana/276276/gobierno/aminatouhaidar/congreso/proposicionnodeley

sábado, 28 de noviembre de 2009

comentario a un blog de complejidad


En algún sitio que he olvidado escuché o leí que los siguientes cuatro términos tienen una interpretación distinta de la generalizada: *complejidad *complicación *sencillez *simplicidad Creo recordar (no sé si fue Jorge Wagensberg en una charla suya, o algún amigo refiriéndose a Edgar Morin, o quizás en algún libro sobre la teoría del caos) que se postulaba que complejidad y complicación no son sinónimos, como tampoco lo son sencillez y simplicidad. Se venía a decir que la sencillez viene aparejada como subyacente a las manifestaciones de la complejidad, mecanismos sencillos pueden llevar aparejadas dinámicas complejas (como el atractor de Lorentz que modelizaba una atmósfera de tres variables). Por el contrario lo simple puede manifestarse como con una gran complicación. Como puede ser un "cajón de sastre" donde se amontonan objetos sin relación y la complejidad es baja. Necesitaría encontrar dónde se debaten estos términos (en castellano). El trasvase desde el francés o desde el inglés es un poco problemático. Si pudiera orientarme le quedaría muy agradecido.